Un Sonido Que Aún no Existía
No construyo instrumentos para replicar la historia; los esculpo porque mi música exige voces que aún no han nacido. La Vihuela Andina no es un objeto, es una confluencia entre la raíz de la tierra, el eco de una sinfonía y el tiempo. Una obra de Arte, donde cada pieza es un puente íntimo entre el árbol, mis manos y tu alma.
En el vasto escenario de la luthería, la Vihuela Andina no nació de la casualidad, sino de una profunda necesidad compositiva. En el año 2010, mi búsqueda por expandir las fronteras de la música de raíz me llevó a una encrucijada histórica: debía fusionar dos mundos aparentemente dispares para encontrar mi propia voz.
Por un lado, me inspiré en la Vihuela renacentista española del siglo XVI, con su elegante sofisticación cortesana que cruzó el océano. Por otro, abracé el Ronroco andino, charango barítono que respira la dulzura y la resonancia inmemorial de nuestra herencia indígena.
Al entrelazar el alma de la Europa renacentista y el latido profundo de Sudamérica, concebí un instrumento chileno inédito. Un diseño capaz de ofrecer las mismas dimensiones polifónicas y armónicas de la guitarra clásica, pero con una voz terrenal, mística y absolutamente única. La Vihuela Andina no es solo madera y cuerdas; es un diálogo vivo entre épocas. Un mestizaje cultural que transforma el patrimonio en música contemporánea.